Regresamos a casa, y el alcohol ya se evaporaba de la sangre como el maquillaje del contorno de tus ojos. Cansados, leímos el principio de Cien años de soledad, y me detuve en esta frase:
"El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo".
Entonces pensé en ti, princesita, en tu obsesión por recordar los momentos de felicidad que ya no eres capaz de recordar. Las primeras palabras de tu hija, los momentos en el parque, las primeras sonrisas, los primeros abrazos. Momentos de felicidad sin nombre, de tan reciente tú mundo de entonces, de tan reciente.
Es normal que no sepas recordar esos momentos ahora, porque sólo recordamos lo que tiene un nombre, y a menudo la felicidad verdadera carece de sustantivos.
Piensa, sin embargo, que muchos nunca llegan a vivir en un mundo en el que las cosas carecen de nombre.
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miércoles, 25 de julio de 2007
viernes, 13 de julio de 2007
El Sabio catalán
Adaptado de la wikipedia:
"El Sabio catalán es el viejo que atendía la tienda donde Aureliano compró los libros necesarios para descifrar los pergaminos de Melquíades, en el rincón del pueblo frente al cuál se descifraban los sueños en los tiempos de la compañía bananera.
Su librería estaba compuesta por libros muy antiguos, y prácticamente nadie lo visitaba, a excepción de Aureliano Babilonia y sus cuatro amigos. Su principal actividad en Macondo consistió en escribir tres cajones de libros.
Era tan fuerte la nostalgia que volvió a su pueblo natal, pero ahí tuvo la nostgalgia de Macondo, y esta nostalgia doble lo confundió tanto que perdió el sentido de la realidad."
Esa doble nostalgia le hizo perder el sentido de la realidad. Y es que este tipo de cosas tan sólo suceden en Cien Años de Soledad, un libro que he leído repetidas veces, sin llegar a terminarlo nunca. Aún así, no creo haber disfrutado nunca tanto con una novela.
¿De qué sienten nostalgia, ustedes?
"El Sabio catalán es el viejo que atendía la tienda donde Aureliano compró los libros necesarios para descifrar los pergaminos de Melquíades, en el rincón del pueblo frente al cuál se descifraban los sueños en los tiempos de la compañía bananera.
Su librería estaba compuesta por libros muy antiguos, y prácticamente nadie lo visitaba, a excepción de Aureliano Babilonia y sus cuatro amigos. Su principal actividad en Macondo consistió en escribir tres cajones de libros.
Era tan fuerte la nostalgia que volvió a su pueblo natal, pero ahí tuvo la nostgalgia de Macondo, y esta nostalgia doble lo confundió tanto que perdió el sentido de la realidad."
Esa doble nostalgia le hizo perder el sentido de la realidad. Y es que este tipo de cosas tan sólo suceden en Cien Años de Soledad, un libro que he leído repetidas veces, sin llegar a terminarlo nunca. Aún así, no creo haber disfrutado nunca tanto con una novela.
¿De qué sienten nostalgia, ustedes?
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