A veces uno sale a merendar un chocolate con nata, y termina en un antro de Robadors disfrutando con un concierto de flamenco improvisado y varias cervezas en el cuerpo, y la hora marcando el sueño del día siguiente.
Antonio ha cogido la guitarra, y durante casi una hora la Estrella Morente de Robadors le ha dado al porro, los cubatas y la voz con igual pasión, mientras los demás intentábamos seguir con las palmas y con los ojos.
Al flamenco puedes entrarle, o puedes quedarte a un lado con cara de no entender nada, como con el jazz. Pero el flamenco tiene esas letras, esos versos que se van colando entre las palmas y las cuerdas de la guitarra... "quiero jugar al amor, como la lluvia cae sobre ti".
Y entonces te enamoras de la Estrella, y piensas en la lluvia que tantas veces ha caído sobre ti.
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lunes, 22 de marzo de 2010
viernes, 13 de julio de 2007
Cervecitas en la calle
A landiman y a mí nos gusta beber unas cervecitas y jugar a ajedrez sentados en cualquier banco de la calle. Ahora, en verano, corre el airecito, y en nuestro barrio siempre es divertido estar en la calle. Pasan mujeres y turistas hermosas, los pakistaníes charlan en grupitos, hay gente en bici y gente que te ofrece hashis, y casi siempre nos encontramos con algún amigo o amiga que nos saluda y habla un rato con nosotros.
Hoy, por ejemplo, se nos ha acercado un amable policía en su moto, y nos ha dicho: "perdonen que les interrumpa la partida, pero no pueden beber bebidas alcohólicas en la calle". Nos hemos mirado, lo hemos mirado -el tipo ha añadido "tendría que ponerles una sanción pero..."- y yo me he levantado y he metido las dos latas de Heineken de medio litro en la papelera.
Luego ha llegado mi querido Victor con un rollo de cartón amarillo enorme, al parecer algo relacionado con un bar de un paqui colega suyo, que tuvo que cerrar su local y ahora abre uno nuevo pero menos visible, y anda algo preocupado porque no va a tener tantos clientes. "Le hago de relaciones públicas", dice Victor, que siempre consigue los trabajos más curiosos.
Landiman estaba molesto, así que ha perdido al ajedrez, y yo la verdad bien feliz con la noche made in raval. Y recuerden, si no saben qué hacer este finde, las mujeres pueden escribirme un email, y los chicos se pueden entretener con la agenda de barcelona, una web fea y caótica, pero hecha con cariño. Como un servidor.
Hoy, por ejemplo, se nos ha acercado un amable policía en su moto, y nos ha dicho: "perdonen que les interrumpa la partida, pero no pueden beber bebidas alcohólicas en la calle". Nos hemos mirado, lo hemos mirado -el tipo ha añadido "tendría que ponerles una sanción pero..."- y yo me he levantado y he metido las dos latas de Heineken de medio litro en la papelera.
Luego ha llegado mi querido Victor con un rollo de cartón amarillo enorme, al parecer algo relacionado con un bar de un paqui colega suyo, que tuvo que cerrar su local y ahora abre uno nuevo pero menos visible, y anda algo preocupado porque no va a tener tantos clientes. "Le hago de relaciones públicas", dice Victor, que siempre consigue los trabajos más curiosos.
Landiman estaba molesto, así que ha perdido al ajedrez, y yo la verdad bien feliz con la noche made in raval. Y recuerden, si no saben qué hacer este finde, las mujeres pueden escribirme un email, y los chicos se pueden entretener con la agenda de barcelona, una web fea y caótica, pero hecha con cariño. Como un servidor.
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