A veces uno sale a merendar un chocolate con nata, y termina en un antro de Robadors disfrutando con un concierto de flamenco improvisado y varias cervezas en el cuerpo, y la hora marcando el sueño del día siguiente.
Antonio ha cogido la guitarra, y durante casi una hora la Estrella Morente de Robadors le ha dado al porro, los cubatas y la voz con igual pasión, mientras los demás intentábamos seguir con las palmas y con los ojos.
Al flamenco puedes entrarle, o puedes quedarte a un lado con cara de no entender nada, como con el jazz. Pero el flamenco tiene esas letras, esos versos que se van colando entre las palmas y las cuerdas de la guitarra... "quiero jugar al amor, como la lluvia cae sobre ti".
Y entonces te enamoras de la Estrella, y piensas en la lluvia que tantas veces ha caído sobre ti.