Hace ya casi un mes que dejé de trabajar en Anuntis. Desde aquí intenté haceros mi humilde homenaje a todos y todas las que me acompañastéis durante esos años.
Ayer recibí un comentario anónimo en el post de despedida, de una persona que estaba buscando información sobre Anuntis y que acabó aterrizando en mi blog. Dice así, el comentario:
"Es curioso, echo el cv en una oferta... y digo, voy a buscar información sobre esta empresa, si la gente está contenta o no... y me encuentro esto. Al menos ha habido alguien que, humanamente, ha estado bien en su lugar de trabajo!
No sé dónde pararé pero... es una pena no llegar a trabajar contigo
Un saludo"
Me parece un gran ejemplo de lo que un blog puede significar para quien lo escribe y quien lo lee. La grandeza de escribir en un blog, a diferencia de mantener un diario cerrado, es que le hablas al mundo, y el mundo puede llegar a ti con la inestimable ayuda de google, para responder y complementar tus propios escritos y vivencias.
Algo parecido ocurrió en su día con Desvarios Varios, y en mi blog Culturas Digitales incluso llegué a tomar unas birras con uno de mis lectores, del cuál no sabía ni que me leía. Simplemente, un día me escribió y quedamos, y pasamos un buen rato gracias a la complicidad de habernos leído mútuamente. Y con Laura, con quien pude reencontrarme en Londres después de cuatro años, y pasar una noche estupenda, gracias a otra casualidad electrónica.
Sigue siendo más fácil salir de noche para encontrar a nuevas personas, pero poco a poco, mi mundo digital se va expandiendo, y en su expansión da lugar a anécdotas tan entrañables como las del mundo "real".