lunes, 6 de noviembre de 2006

Big Bang




"Es mejor irse con un bang que desvanecerse poco a poco." Esto me dice Joaquín, cuando apenas me pongo a escribir. Estuvimos hablando, y le hablé de mi profesora de literatura española de segundo de bachillerato.

Y qué buena profesora era, la jodida (y que frío en las manos, que me da pereza escribir, que debo poner ya la estufa). Se sabía los poemas de memoria, y si tosías mucho en clase te decía "venga, salga usted al pasillo y fúmese un cigarrillo, a ver si deja de toser". Y te ibas al pasillo, y fumabas un cigarrillo, y volvías a entrar y ella te decía "así, mucho mejor, verdad?". Era desde luego una fumadora empedernida, y estoy seguro que nos dejaba salir a fumar sólo para oler un poco de humo.

O tal vez fumaba a través de nuestros cuerpos de 16 años, esos cuerpos que quizás deseaba más de lo que yo creía entonces. No era una mujer guapa, pero a veces pienso que me hizo sentir más intensamente que muchas mujeres que me acogieron entre sus piernas.

Y algunos versos de Lope que recitaba de memoria,

A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos.

Y yo recuerdo que hice un comentario de texto sobre un poema de Lorca, el Romance Sonámbulo, y me fijé en estos versos:

Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.

Y me pregunté porque la chica tenía el pelo verde, y la carne verde, y el verde que acompaña a todo el poema, verde que te quiero verde, verde viento, verdes ramas. Y me acordé de unos versos de Becquer,

Porque son, niña, tus ojos
verdes como el mar, te quejas;
verdes los tienen las náyades,
verdes los tuvo Minerva,
y verdes son las pupilas
de las huríes del Profeta.

El verde es gala y ornato
del bosque en la primavera;
entre sus siete colores
brillante el Iris lo ostenta,
las esmeraldas son verdes;
verde el color del que espera,
y las ondas del océano
y el laurel de los poetas.

Verde es el color del que espera, que es lo que la gitana del poema de Lorca ha hecho durante tanto tiempo, esperar, tanto esperar que se tornó toda verde, y cayó al pozo, y ahí flota, muerta, para que el amante herido por la Guardia Civil pueda contemplarla bajo la luna. La luna verde.

Aunque yo prefiera la luna que vi al salir de la oficina.

3 comentarios:

  1. Anónimo11:37 p. m.

    la profesora de literatura? la Carme....preferia a la Rotten

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  2. no, la Carme no, la de segon... no recordo com es diu.

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