jueves, 25 de enero de 2007

Hace días

Que intento escribir algo en el blog pero llego demasiado cansado, habiendo fumado demasiado y con ganas de abandonarme a los veinte minutos de libertad que toda noche ofrece, los minutos previos al sueño.

El año 2006 ha sido nefasto para mí. Primero, tuve que enfrentarme a la muerte natural, la de mi abuelo a los 86 años, y descubrí que todavía conservaba la juventud que me permitía racionalizar la muerte. Después murió mi prima, a los 31 años el 30 de Diciembre de 2006, y desde entonces he entrado en una espiral oscura, indefinible, de la que sólo me quito por unos instantes la sonrisa de una argentina en Cerdeña.

Siento una apatía que me asusta que pueda ser verdadera, y que no puedo dominar. Luego empiezo a leer cosas por la web (hoy, por ejemplo, me leí las citas de un trabajo de josé alfredo sobre las ecuaciones de Laplace y Poisson -josé eres bien geek, y yo también, que me leí la licencia creative commons que le pusiste a tu trabajo), y me olvido de lo que pretendía hacer o escribir.

Y la verdad es que llegué al artículo de josé porque quería buscar un email que le envié, el 14 de Enero de 2007, preguntándole acerca de que estudiar matemáticas, abstracción pura, pudiera acercarme al concepto de belleza eternamente. Obviamente, la respuesta fue que no, que la solución reside en cualquier lado si se sabe a dónde mirar, y mirar bien.

El mundo en donde tú existías ya no existe. Y por primera vez, he comprendido que la injusticia existe, y que puede ser tan arbitraria como tu muerte, que al mundo no le importa pero que ha destrozado muchos pequeños mundos, el de mi tío, el de mi primo. Toda nuestra existencia ha cambiado de golpe.

No es que no seamos nada porque todos vamos a morir, es que no somos nada porque ni nuestras vidas dirigimos, porque no tienen ningún sentido. ¿Cómo puedo volver a ser feliz, cómo puedo volver a ser capaz de ver la belleza de las cosas? ¿Cómo puede volver a interesarme nada de lo que hago, si nada siento tanto como la tristeza de no poder hablarte nunca más?

Mi tío para mi es casi un padre, y esto te hacía mi hermana, mi sangre más íntima. La vida es una broma macabra.

4 comentarios:

  1. La vida es una mala broma a veces, pero será la vida la que te devolverá un día la ilusión. Duele la vida, pero estamos aquí. También la muerte es la vida.
    Un abrazo, ánimo, no queda de otra.

    ResponderEliminar
  2. toma, marica, un regalo:

    :)



    PS: esta mañana, te me has cruzado en el metro (de pensamiento) y he arrancado a reir a carcajadas, asi que te lo devuelvo.

    ResponderEliminar
  3. Anónimo8:23 a. m.

    feia temps que no entrava a llegir.te i em trobo amb un escrit de llàgrima. La tristesa és un estat, només això, la pots véncer, no deixis de recordar les coses i gent que et rodeja i que t'estimen.
    Un petó

    ResponderEliminar